jueves, 26 de marzo de 2020

Mircrorrelatos: Placeres leguminosos

Se me acumulan los garbanzos en el plato.
Sin duda, ésta es la peor de las novias de papá. Incluso prefería a Alba, la hippie que nos limpiaba los chakras o a Marcela, la motera, que nos llevó a un concierto de Metallica.
Pero Tamara es odiosa, con su rollo sobre la alimentación sana.
Tras finalizar su loa sobre las virtudes de las leguminosas advierte que me ha puesto una ración como para un camionero polaco y me quita unas pocas.
Creo que ya toca que le enseñe el cobertizo de papá, donde guarda sus juguetitos.
De ahí sale corriendo. Como las otras. Eso espero.

Microrrelatos: Cuenco maldito

Se me acumulan los garbanzos en el cuenco de los desagravios. Eso fue idea de Laura. A cada cosa molesta del otro, añadías un garbanzo al cuenco. Si se desbordaba, nos divorciábamos. Sólo un mes. Laura es tajante para estas cosas.
Al principio me lo tomé a cachondeo. Los garbancitos se fueron amontonando en el cuenco maldito. Hasta que sólo faltó uno para desbordarlo.
De golpe me di cuenta que amaba a Laura, que no quería perderla.
Cambié radicalmente. He sido un santo esta semana.
Día 30. Faltan 10 minutos. Suena mi móvil. Edurne, mi ex. Laura lo ve. Tiene un garbanzo entre los dedos.

Microrrelatos: Todo en orden

Se me acumulan los garbanzos en la despensa. Largas hileras de botes perfectamente alineados, separados exactamente 20 cm entre ellos. Soy muy sistemática.
No me gusta el desorden. Me aficioné a coleccionarlos durante la enfermedad de mamá. Se alimentaba únicamente de garbanzos. Yo la cuidaba, la bañaba y le preparaba sus garbanzos. La tía Rosita siempre me criticaba. Me llamaba loca y maniática. Ella sollo quería heredar.
Un día, para gastarme una broma, me cambió de orden todos los botes. Qué graciosa.
Coloco en la despensa un nuevo bote de garbanzos. Exactamente a 20 cm del que contiene la cabeza en formol de tía Rosita.

Microrrelatos: prime time

– Sufriendo lo indecible por amor
– ¿Así se llama? , ¿me traes un culebrón?
-sí, va a se un pelotazo!
.-Pero vamos a ver, alma cándida, te pedí una serie para el prime time de los miércoles, para pelear con Masterchef y Got Talent.
– Escuche, no es lo que parece; será una serie moderna. La protagonista lleva rastas y tatuajes, es vegana y desayuna quinoa. Está enamorada de Richard, un activista negro de Greenpeace que está en el Artico salvando ballenas.
….. Dios qué desastre… Y lo peor es que hay que hacer este bodrio ; es el sobrino del propietario de la cadena. De ésta me prejubilan….

Microrrelatos: Y punto

Sufriendo lo indecible por amor, navegaba desesperado a través del texto
Se conocieron al inicio del relato. Fue una sola palabra: "Tiquismiquis" . Esa única palabra, eléctrica y poderosa, provocó el flechazo entre el punto y la i . Ambos quedaron hechizados y se juraron amor léxico.
El escritor, conscientemente o no, continuó ese idilio: "Pitiminí" "sirimiri" "dividí" fueron trufando el relato.
Pero, súbitamente, cambió de rumbo y las íes desaparecieron del relato.
El punto sólo finalizaba frases y culminaba jotas o diéresis.
El relato iba concluyendo y el punto se desesperaba. Sólo con la última palabra logró fundirse una última vez con su letra amada: "Fin"

Microrrelatos: Salvaje

Sufriendo lo indecible por amor, leí tu carta. Excusas manidas.y frases estereotipadas. Aliñadas con esa truculenta historia de tu romance con mi amiga Edurne.
Tras el golpe, decidí dejarlo todo. Golpeé a mi jefe, qué gusto.
Vendí mi cuchitril.
Me fui a la montaña. Me fui abandonando. Vivo en esa cabaña. Cazo conejos. Visto pieles. Huelo fatal.
Y ahora apareces aquí, diciendo que lo sientes, que Edurne es una capulla.
Pero, cariño, ahora soy una salvaje.
Ahora cuando te digo que te lo voy a comer todo es literal. Por cierto, mucho gimnasio pero tus carnes están más bien blanditas. Incluso asadas.

martes, 19 de noviembre de 2019

Microrrelatos: la bestia y el loco


Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, decidimos actuar.

Y ahí estaba ahora, desangrándose en la carretera junto a su moto. Un litro de aceite en la curva habia sido suficiente.

– Igual nos hemos pasado – aventuré.

– Qué se joda.- Ander "el loco" se desternillaba.

Arturito "La bestia" había sido nuestra pesadilla este curso. Sus palizas y robos fueron consideradas "cosas de chicos" para el rector, que nos obligó a darnos la mano con él.

Arturito prometió venganza y nos dijo que lo que tenía en aquella caja nos arruinaría la vida.

– Bueno ¿Qué hacemos?

– Vamos a abrir la caja, cogésela.

Abrimos la caja y nos quedamos estupefactos. .