jueves, 26 de marzo de 2020

Microrrelatos: Salvaje

Sufriendo lo indecible por amor, leí tu carta. Excusas manidas.y frases estereotipadas. Aliñadas con esa truculenta historia de tu romance con mi amiga Edurne.
Tras el golpe, decidí dejarlo todo. Golpeé a mi jefe, qué gusto.
Vendí mi cuchitril.
Me fui a la montaña. Me fui abandonando. Vivo en esa cabaña. Cazo conejos. Visto pieles. Huelo fatal.
Y ahora apareces aquí, diciendo que lo sientes, que Edurne es una capulla.
Pero, cariño, ahora soy una salvaje.
Ahora cuando te digo que te lo voy a comer todo es literal. Por cierto, mucho gimnasio pero tus carnes están más bien blanditas. Incluso asadas.

martes, 19 de noviembre de 2019

Microrrelatos: la bestia y el loco


Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, decidimos actuar.

Y ahí estaba ahora, desangrándose en la carretera junto a su moto. Un litro de aceite en la curva habia sido suficiente.

– Igual nos hemos pasado – aventuré.

– Qué se joda.- Ander "el loco" se desternillaba.

Arturito "La bestia" había sido nuestra pesadilla este curso. Sus palizas y robos fueron consideradas "cosas de chicos" para el rector, que nos obligó a darnos la mano con él.

Arturito prometió venganza y nos dijo que lo que tenía en aquella caja nos arruinaría la vida.

– Bueno ¿Qué hacemos?

– Vamos a abrir la caja, cogésela.

Abrimos la caja y nos quedamos estupefactos. .

Microrrelatos: Cálculos

Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, todos imaginaron cualquier barrabasada.

-Aquí está!!! Enseñó orgulloso una piedrecilla de aspecto lúgubre.

– Después de un mes en el hospital ¿¿nos enseñas una piedra??

– Es un cálculo, imbécil!! Y me lo han sacado de la ingle.

– Mentira.

Arturo se bajó los pantalones y dejo ver una cicatriz enorme bordeando el calzoncillo. Sandrita se ruborizo al ver los pelillos púbicos que asomaban.

– Jodeeeeeer.

Arturo disfrutaba de la mezcla de admiración y asco.

-Un mes sin clase. Y lo que me queda.

– ¿Hay más?

– Sí. Cinco en la otra ingle. Y otra en la cabeza. Esa sí que va a molar.

Microrrelatos: Dedo acusador


Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases todos estábamos expectantes.

-Vais a flipar.

De la caja sacó con pinzas un dedo ensangrentado y cercenado.

Silencio gélido. Caras boquiabiertas.

– ¿¿Dónde lo has encontrado?? Hay que avisar a los profes! O a la policía!.

– Calma. Nadie va a avisar a nadie. Esto estaba enterrado en el claustro.

Silencio de nuevo. El claustro estaba totalmente prohibido a los alumnos.

– ¿Y qué vas a hacer?

– Yo qué sé, enterrarlo otra vez.

Solo yo reconocí ese dedo. Era de Rosita, la asistente y amante del rector. Yo también me acostaba con ella. Pero mejor callar, que ya sé cómo acaban estas cosas.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Microrrelatos: Paz para las ovejas

A seguir viendo la tele; esa es mi condena; 10 años en esta  celda de neón cuyos muros son pantallas. Soy culpable, lo confieso. Sublevé a las masas bajo el lema, "recupera tu cabeza". En realidad, éramos  37 pirados que asaltamos el Centro de Reordenación Cerebral. Bonito eufemismo. Después de las salvajes revueltas globales de 2040 y 2050 el Consejo Democrático Mundial decidió que ya era hora de imponer la  paz social mediante la lobotomizacion televisiva. En fin, disculpen mi verborrea. Si paro de hablar está secuencia de imágenes subliminales carcomerá mi cerebro hasta convertirme en una ovejita obediente. No pienso callar en 10 años. 

Microrrelatos: Aire

A seguir viendo la tele!
La señora Herzog me cierra el paso.. Estoy agotado. Llevamos ya 8 horas en la sala de visionado. Segun Otto, nos han seleccionado para un programa de adoctrinamiento. Si funciona, lo extenderán a todas las escuelas. Es un marathon de horas de discursos de Hitler salpicados de conspiraciones y maldades de los judíos.Y funciona. Cada vez que sale un judío, los insultos atruenan la sala. Estoy aterrorizado; soy judío pero nadie lo sabe.
-Lo mejor viene después – me dice Otto exaltado. -en esa sala hay tres judíos y nos pedirán que los matemos con nuestras propias manos.
Necesito aire. 

Microrrelatos: Escaleras

A seguir viendo la tele!!
La voz de mi madre no dejaba lugar a dudas. Había oído ruidos en la escalera . Allí me encontré a papá y mamá bajando penosamente un saco de arpillera. El saco había caído y asomaba de él una mano  y una mata de pelo ensangrentada. Recordé la orden de mamá y volví corriendo al sofá. Bob esponja hacía otra cangreburger. Ahora entendía por qué desaparecía tanta gente de nuestro hostal perdido en el bosque. Más tarde papá viene apurado. Huele a desinfectante. ¿Has visto algo, cariño? No, bueno sí; han despedido a Bob Esponja. Sonríe aliviado.Hoy ceno pizza. Seguro.