LLeida. Lérida. La FEDA continúa con su curiosa política turística que nos lleva a conocer los rincones más peculiares de la geografía hispana. Esta vez nos envía a la versión española del desierto del Gobi en la Cataluña profunda: Lleida.
A duras penas conseguimos hacernos un hueco en un hotel ante las manadas de alemanes que invadían la ciudad al reclamo de sus ardientes playas. Si cambias alemanes por moscas y playas por calles tendrás una foto bastante realista de la situación. Y allí aparecimos, un cascoporro de orvinas, dispuestos a dar mate a todo el que se nos pusiera delante. Bueno, o por lo menos, jaque.
Campeonato de España por equipos. Zona Norte. Una media durilla, al menos sobre el papel y como es costumbre, con los equipos catalanes como favoritos. Algunos de ellos, se presentaban ahítos de Gm-s, como la Uga, Lleida, o Montcada. Al final, fue la Uga la que se impuso de principio a fin del torneo. Y Montcada es quien les ha acompañado en el ascenso a división de honor. Lo cierto es que se nos escaparon en las primeras rondas y no pudimos hacer nada ya por alcanzarles. Sorprendente tercer puesto de la universidad de Vigo.
Navarra presentaba tres equipos por primera vez. A Oberena y a nosotros, Orvina, se sumaban este año los vigentes campeones de Navarra, los tudelanos del Santa Ana. Buena actuación de los Riberos, que estuvieron arriba casi todo el torneo, aunque una contundente derrota en la última ronda les enviaba al 16º puesto. Oberena tuvo una actuación más irregular y finalizaba en el puesto 14. Nosotros fuimos alternando, en las primeras rondas, actuaciones malas con otras directamente calamitosas. Por suerte, en las últimas rondas nos subimos al submarino y emergimos en una sorprendentemente digna 12º posición, la de nuestro ranking. De perder la camisa pasamos a salvar el mobiliario. Del nivel de juego que hemos exhibido mejor ni hablamos.
De los equipos vascos destaca la buena actuación de Gros, octavos, partiendo del 25 en el ranking. Más atrás quedaron San Viator y Batalla, que sufrieron en sus carnes el efecto anti-submarino.
La organización del torneo dejó bastante que desear. La sala de juego era como la Expo. Gracias a un singular aire acondicionado, en algunas zonas te tocaba jugar en el pabellón de Siberia y en otras en el del Sahara. Y en todas ellas, en el metro de Tokio en hora punta, por aquello del apiñamiento. Del hotel oficial, lo mejor que oí hablar era que el cocinero era Arguiñano. Pero el hermano que suspendió cocina en fp…Casi dejo a los afectados que esputen sus opiniones en los foros.
Porque nuestro hotel era de puta madre. Dios, cómo hemos cambiado. Antes en estos torneos nos hacinábamos montañas de orvinas en pisos de medio pelo al albur de un plato de macarrones cuarteleros. Y ahora a Orvina le ha llegado el Spa. Así que allí pasábamos rato entre piscinas, llakusis y baños turcos. Qué duro es esto de ser burgués.
Donde sí hemos mantenido el Elo es en el Bufet del desayuno. Allí contábamos con auténticos gm-s como mombi, minde o servidor, que hemos mantenido e incluso aumentado nuestro ranking ante el asombro de camareros y desayunantes en general.
Buen torneo en líneas generales. Cierto caos organizativo con el que ya todos contamos y que vemos ya hasta con cierto cariño. Para nosotros aceptable en lo deportivo y cojonudo en lo erótico-festivo. Y Lleida, a pesar de lo dicho, no es fea...del todo. Así que misión cumplida. Y a por el próximo. A ver si en el siguiente se dejan dar mate con más generosidad.
Este es el blog de blas zeta. Exhaustas ya las orejas de amigos, acólitos y conocidos de su incesante verborrea, amenaza ahora con intoxicar la red y aledaños. Por suerte, no lo va a leer ni Dios. Leer este blog no te hará más sabio, ni más rico, ni más guapo/a. Quizás incluso al contrario. Pero quizá te haga olvidar por un rato de dónde vienes y a dónde vas.
martes, 19 de agosto de 2008
martes, 12 de agosto de 2008
Tipos deleznables
Yo soy un tipo de un natural tranquilo, indolente, tontorrón, abovinado incluso. Que no te muerdo en el ojo si me pisas descuidadamente la mano en la playa. Pero es que hay una manada de tipos miserables que me ponen malo. Aparecen en el salón de mi casa, como si nada sin que nadie les haya invitado. Y ahí están clavados en la pantalla de mi televisor con sonrisa bobalicona mientras yo aprieto los dientes y empiezo los ejercicios zen que me hagan olvidar sus vituperables caretos.
Los pelochos: Dios, no me lo podía creer. Han vuelto. A mi no me engañan. Son los Chiquiprecios disfrazados. Ahora van embutidos en disfraces peludos pero son ellos. Dan botecitos, se ríen, y repiten hasta el vómito su repulsiva cancioncilla de “once, ocho ochenayochooooooooooo”. Dios, sólo pido una cerilla. Y una lata de gasolina. Y media hora a solas con ellos. Sólo eso, por favor.
http://es.youtube.com/watch?v=DZlmbA_BkPQ
La chica de Neutrex: Qué cosa tan miserable. La tipa consigue venir desde el futuro. Y qué nos trae? La vacuna contra el sida? El misterio del big bang? Un cereal que acabará con el hambre en el mundo? Noooo. Desde el futuro nos envían un híbrido entre princesa Amidala y Juanita Reyna y la cabrona de ella ha recorrido tropecientos años en el tiempo para traernos una puta lejía. Y se queda tan fresca. Ah, y también nos deprime un rato por lo horteras que vestiremos en el futuro…
El pavo de mediamarkt: Yo no soy tonto, dice el prenda. No se contenta el tío con tener una apariencia pegajosa y repulsiva. No. Aparece restregándose lascivamente con un cartel mientras el estofado amenaza seriamente con abandonar mi garganta por dónde ha entrado. Y esa cosa vende ordenadores? ¿Y me voy a ir corriendo a comprar un portátil porque ese engendro ha estado practicando el onanismo visual a dos metros de mi estofado??. Dios, quién hace estos anuncios, quién? Tú no eres tonto, no. Tú eres subnormal profundo.
http://es.youtube.com/watch?v=ZYF1fO_qw2A
La cosa que canta Balones y toallas: Eroski no quería ir a la zaga y contrata al cuate del de mediamarkt. Con sus pintas innobles y sus movimientos patéticos erótico-festivos entona otra cancioncilla rateril inacabable: "balones y toallas, vayas donde vayas”. Jode, se habrá quedado calvo el creativo con la rima.
http://es.youtube.com/watch?v=JE3xVyD6n3Y
El pavo de once ocho onceeeee:: Por lo visto los onceochos aglutinan a los mayores engendros de la caja tonta. En este caso, es una inmunda bola de pelo enorme con patas y sus igualmente deleznables gogos a juego, las que esputan en nuestros oídos la odiosa cancioncilla: “once ocho onceeeeeeeeee”.
http://es.youtube.com/watch?v=0AtMBapkOrE&feature=related
Rizo, el erizo infecto: Dios, con la de camiones que hay por las carreteras, algunos con 12 ruedas enormes o más y que ninguno le atine a esa especie de cucaracha con capuchón de espinas. Es una cosa engreída y chulesca que acaba hasta vacilando al psicoanalista (cómo no) argentino que le trata. Yo sí que voy a hacer la llamada del ahorro, pero al sicario que esté de guardia y así me ahorro el ahogarle con mis propias manos.
http://es.youtube.com/watch?v=WR3aygwmn88
Ahí van unos cuantos:
Los pelochos: Dios, no me lo podía creer. Han vuelto. A mi no me engañan. Son los Chiquiprecios disfrazados. Ahora van embutidos en disfraces peludos pero son ellos. Dan botecitos, se ríen, y repiten hasta el vómito su repulsiva cancioncilla de “once, ocho ochenayochooooooooooo”. Dios, sólo pido una cerilla. Y una lata de gasolina. Y media hora a solas con ellos. Sólo eso, por favor.http://es.youtube.com/watch?v=DZlmbA_BkPQ
La chica de Neutrex: Qué cosa tan miserable. La tipa consigue venir desde el futuro. Y qué nos trae? La vacuna contra el sida? El misterio del big bang? Un cereal que acabará con el hambre en el mundo? Noooo. Desde el futuro nos envían un híbrido entre princesa Amidala y Juanita Reyna y la cabrona de ella ha recorrido tropecientos años en el tiempo para traernos una puta lejía. Y se queda tan fresca. Ah, y también nos deprime un rato por lo horteras que vestiremos en el futuro…
El pavo de mediamarkt: Yo no soy tonto, dice el prenda. No se contenta el tío con tener una apariencia pegajosa y repulsiva. No. Aparece restregándose lascivamente con un cartel mientras el estofado amenaza seriamente con abandonar mi garganta por dónde ha entrado. Y esa cosa vende ordenadores? ¿Y me voy a ir corriendo a comprar un portátil porque ese engendro ha estado practicando el onanismo visual a dos metros de mi estofado??. Dios, quién hace estos anuncios, quién? Tú no eres tonto, no. Tú eres subnormal profundo.http://es.youtube.com/watch?v=ZYF1fO_qw2A
La cosa que canta Balones y toallas: Eroski no quería ir a la zaga y contrata al cuate del de mediamarkt. Con sus pintas innobles y sus movimientos patéticos erótico-festivos entona otra cancioncilla rateril inacabable: "balones y toallas, vayas donde vayas”. Jode, se habrá quedado calvo el creativo con la rima.http://es.youtube.com/watch?v=JE3xVyD6n3Y
El pavo de once ocho onceeeee:: Por lo visto los onceochos aglutinan a los mayores engendros de la caja tonta. En este caso, es una inmunda bola de pelo enorme con patas y sus igualmente deleznables gogos a juego, las que esputan en nuestros oídos la odiosa cancioncilla: “once ocho onceeeeeeeeee”.http://es.youtube.com/watch?v=0AtMBapkOrE&feature=related
Rizo, el erizo infecto: Dios, con la de camiones que hay por las carreteras, algunos con 12 ruedas enormes o más y que ninguno le atine a esa especie de cucaracha con capuchón de espinas. Es una cosa engreída y chulesca que acaba hasta vacilando al psicoanalista (cómo no) argentino que le trata. Yo sí que voy a hacer la llamada del ahorro, pero al sicario que esté de guardia y así me ahorro el ahogarle con mis propias manos.http://es.youtube.com/watch?v=WR3aygwmn88
El andoba de Bancaja, ahora sí, ahora no: Pepita no paga comisiones- y va y le planta el sujeto su enorme manaza llena de dedos en la cara: ahora no, ahora sí. Cielos, le metía yo sus partes innobles en una prensa hidraúlica y diría: a este tío le aprietan los huevos, ahora no, acciono el mecanismo: ahora sí.
Por Dios, que alguien acabe con ellos, que ya el zen no me sirve.
sábado, 2 de agosto de 2008
Charlie y la gula
Y el tío ahí se me queda, boquiabierto. Realmente no sé si pasa totalmente de lo que le digo, si está pensando si se ha acordado de sacar a descongelar el pollo o si mi poder de oratoria sigue en su línea descendente y ya balbuceo más que hablo. El caso es que llevo un rato hablando con él y no le he arrancado una sola sílaba.
El se escuda en su timidez, en su pasotismo y en que es un pez que está dentro de mi acuario y que los peces no hablan (siempre la excusa fácil). Charlie es el delegado sindical de mi pecera. Al menos, eso creo, porque es el único que se pega al cristal cuando me acerco. Estoy intentando negociar con él. Me voy unos días y la pecera se me queda sola. Estoy tratando de enseñarles el valor del ahorro como una virtud que les puede salvar la vida. Es decir, que si les doy el doble de comida, coño, que guarden algo para el día siguiente. Pero mis intentos están abocados al fracaso. Si les pongo el doble, se comen el doble. Y si es el triple, el triple que se meriendan los prendas. Hay quien dice que si les echas una cantidad desmesurada de comida revientan literalmente. Por suerte, no he llegado a comprobarlo.
Y mientras, ahí sigue el charlie absorto, impávido ante mis explicaciones y mirando obnubilado mi dedo derecho. Ya sabe el jodido que de ese dedo llueve comida.
Cuando compré la pecera no sospechaba yo el oscuro mundo interior de los peces. Creía yo, todo inocente, que con echarles comida y mantenerles limpia la casa era suficiente. Que nadarían ordenadamente por su 100*40 como si funcionaran a pilas. Pero no. No sospechaba yo que mi principal papel hacia ellos sería el de hacer de psicólogo. O mejor dicho, de piscicólogo.
Los peces son unos seres viscerales. Al menos, los míos. Son guppys casi todos. Y su principal problema es el estrés. Cuando una persona se estresa, se sepulta tres días en la cama, la emprende contra la loza de porcelana o le espeta, a su jefe, en medio de un aluvión de felipes, sobre sus muchas virtudes. Los peces son más radicales. Directamente se mueren. Si una hembra se ve demasiado acosada por sus galanes con aletas, se muere (soy testigo de que puede ser, en una pecera, un acoso 24 h., que no se entere la miembra de la Aído). Si les cambias los horarios, se estresan y se mueren. Si hay demasiada peña en el acuario, se estresan. En este caso, no se mueren; se comen a las crías, una efectiva medida contra la superpoblación. Y se muerden las aletas. Cuando hay poca comida, se comen a las crías. Y se muerden las aletas. Finalmente, si todo está al gusto de los señoritos, se dedican a follar todo el día y a parir continuamente. ¿Habéis visto alguna vez parir a un pez ?(estos son vivíparos). Salen disparados como misiles-conguito teledirigidos desde el culo de mamá peza mientras sus hermanos mayores los miran con la servilleta puesta y tenedor en mano. En fín, así es la vida de pez. Corta pero intensa. Seguramente, opinarán que nuestras vidas son largas y aburridas.
El caso es que tengo que llegar a un acuerdo con charlie para que se haga cargo de mantener el orden en mi ausencia.
Si no cuando vuelva, me puedo encontrar el acuario como un huerto cuya jardinera fuera Amy Waynehouse.
viernes, 25 de julio de 2008
Carta abierta a los productores de yogures
Estimados señores productores, apretadores de ubres bovinas, exprimidores de cuadrúpedos de pezuña, latifundistas y minifundistas de líquido blanco. Lecheros yogurteros en definitiva:Respóndanme a una sola pregunta:
Por qué?
Permítanme antes que me presente: Soy un tío vulgar, de la calle, de los del montón. Si dais una patada a una piedra, quizá me encontréis agazapado debajo.
Pues bien, estaba yo el pasado viernes, un día vulgar, sin nada especial, entregado a mis vulgares y rancios entretenimientos cuando sentí uno de esos sentimientos mundanos y vulgares que tiene la gente como yo: hambre. –Coño- Me dije (los de mi calaña hablamos así) –Voy a hacer la compra-. Y me fui a dónde va la gente ordinaria a comprar: al hiper. Me hice una lista de la compra anodina: huevos, leche, jamón… Y yogures. Y qué yogures busca un bastorro como yo: pues eso, los más bastos: yogur natural. Sin nada más. Arranco mi vulgar utilitario y me planto en el Hiper donde a una piara de tipos como yo se les ha ocurrido la misma idea: comprar. Tras alquilar por un euro el pertinente carro de la compra enfilo directamente hacia el pasillo de los yogures.
Dios Santo, no hay un estante de los yogures, hay un pasillo de los yogures! Comienzo a recorrer con la vista por las filas y estantes. Un Txunami de yogures de mil colores parapetados tras un cartón abrazador se abalanzó hacia mis ojos. Casi todos de rabiosos sabores. Los primeros afirmaban tener sabores tropicales y lactobacilus y me lactobacilaban desde el estante más alto con sus colores chillones. Otros más cercanos al parecer estaban contaminados con soja, pero, lejos de ocultarlo, lo exhibían con letras gigantes.
Más allá están los que están rebosantes de cactus (aloe vera), espero que desespinados.
Sigo avanzando perplejo y descubro los yogures-abecedario: esos yogures enriquecidos con vitaminas A, B, C, D, E, B12. No especifican el oscuro laboratorio de donde los sacó el primo de Frankenstein que deben de tener trabajando para ellos. Y encima, los cachondos de ellos, se anuncian con mayúsculas como “totalmente naturales”.
Pero del laboratorio a la farmacia sólo hay un paso, como descubro al avanzar por el pasillo: Un batiburrillo de yogures-aspirina se atiborran en la zona media: los que tienen isoflavonas para la menopausia, otros tienen bacterias para las defensas que hacen que andes como si te hubieras comido una bombilla de 100 W.
Otros más te ponen los niveles de colesterol como los de un vegetariano rabioso. Algunos incluso se atreven con las funciones corporales más prosaicas. Son los yogures José-Coronado, aquellos que en cuanto te metes una cucharada en la boca, tienes que salir corriendo, arrancarle de los dientes el rollo al perrito de Scottex, y sumergirte urgentemente en el baño durante los próximos 15 minutos.
Según voy finalizando el recorrido del pasillo, los nombres de las sustancias incluidas en los yogures se vuelven más ominosos, como de arma biológica de destrucción masiva: aminopéptidos unos, bífidus o biófilus otros, ele-casei-inmunitas los de más allá.
Al finalizar la estantería, en un rincón miserable encuentro los naturales. Pero descubro que todos ellos están contaminados por una o varias de las sustancias anteriores.
Señores productores, insisto:
Por qué?
Por qué no puedo encontrar un simple y vulgar yogur natural, que no tenga NADA MÁS? Dicho de otra forma:
Por qué no puedo encontrar un puto yogur natural??
Es una especie en extinción??
Soy un tío jurásico porque me gusten los yogures sin nada??
Es necesario estar medio enfermo para comerse un yogur???
Fabricáis algún tipo de yogur que no haya inventado el profesor Bacterio????
Señores productores, insisto:
Por qué?
Por qué no puedo encontrar un simple y vulgar yogur natural, que no tenga NADA MÁS? Dicho de otra forma:
Por qué no puedo encontrar un puto yogur natural??
Es una especie en extinción??
Soy un tío jurásico porque me gusten los yogures sin nada??
Es necesario estar medio enfermo para comerse un yogur???
Fabricáis algún tipo de yogur que no haya inventado el profesor Bacterio????
Vaya en vuestro descargo que el resto de la compra también se ve cada vez más inundado por este nuevo tufillo a botica: lo que no tiene calcio, tiene omega3 o soja o bífidus o b12 o todo a la vez. O lo que quiera que se le ocurra insertar al fabricante de turno.
Pero, lo dicho; Señores, por Dios, por favor:
Quiero mi yogur natural virgen.
Espero tengan a bien enviármelo a la vuelta de correo. Si es que todavía existen....
Atentamente,
Blas Zeta.
viernes, 18 de julio de 2008
Sanfermines light

Desgañitadas ya las amígdalas de berrear “el probe de mi” y negros como el tizón los intestinos gruesos del kalimotxo ingerido.
Se acabaron los sanfermines.
El Fiestón más grande del mundo en una de las ciudades, reconozcámoslo, más beatas el resto del año. Media Europa se reúne en nuestras calles con el estimulante objetivo de ponerse hasta las trancas: Manadas de suizos con el estómago como un queso gruyere por el kalimotxo, suecos que se hacen los ídem del pedal que llevan encima, alemanas ebrias, que, por desgracia, no hacen lo que prometía la cancioncilla popular, portugueses “obrigados” a agarrarse a las farolas para no caer de bruces al suelo....
Una especie de megacebollón donde las huestes bárbaras se congregan en torno a la inocente suelta de ganado bovino por las calles.
Así que, a las ocho de la mañana, los escasos restos sobrios de estas hordas que han sobrevivido a la noche y medio mundo se pega al televisor para ver el exiguo trayecto de los bovinos cudrúpedos desde los corralillos del gas hasta la plaza de toros. ¿Y qué buscan todos estos ansiosos videntes y televidentes?. Averigüe el avezado lector:
a) A lo mejor les gusta la naturaleza, ingieren a diario los documentales de la dos y quieren ver el campestre paseo de las bestias
b) Les gusta mucho Pamplona y aprovechan para ver las calles de la ciudad
c) Sangre, sangre, sangre.
Pues claro que buscan sangre. Qué otra cosa iban a buscar si no? Cuando cornean a un corredor se echan las manos a la cara horrorizados pero con una sonrisilla malévola por dentro, como disfrutando del secreto placer de la desgracia ajena. Es el mismo morbo que atrae como moscas a los espectadores de un accidente de carretera.
Hay quien dice también que es un arte eso de la corrida delante del astado. De un tiempo a esta parte, han surgido como setas encierrólogos con master incluido que sientan cátedra sobre las nobles y egregias artes de la korrika. Con voz afectada, explican con displicencia a los legos las maniobras corporales a practicar en los encierros y alguno hasta nos da un cursillo sobre psicología taurina. Podéis verlos en cualquier telediario entre el 6 y 14 de julio de todos los años. Antena 3, con voz en off, anunciaba de uno que "vive por y para el encierro". Cuando estás dentro, eso no hay quien se lo crea, es una auténtica matanza; codazos, pisotones, empujones. Y acaba en el suelo desde Olaf, el sueco fiemo hasta las patas que corre con mochila hasta Patxi, el experto corredor que daba lecciones dos telediarios atrás.
Pero a lo que íbamos: lo que la gente quiere no es ver las carreritas de los divinos de turno, la gente quiere sangre. Y los navarros, como buenos proveedores, les dábamos a los clientes lo que pedían: sangre. Hasta este año. Que ha llegado el autobús negro. En lugar de ver toros sueltos por las calles forales corneando a diestro y siniestro, nos encontramos con una enorme masa negra cornúpeta que se cepilla en tres minutos el recorrido. El bicho lo único que ve de las calles pamplonicas es el esfínter del toro que le precede.
Todo ello ha hecho de los encierros un espectáculo francamente aburrido. Y no merecedor en cualquier caso, de los madrugones que se pega mucha gente de vacaciones para verlo . Sé de insignes mirones de este espectáculo que ya no programan sus despertadores esos días.
Y todo ello, por unos cambios realizados en aras de la seguridad. Que si han mejorado el agarre del piso, que si han modificado la curva de Estafeta para que no choquen los toros... Sabe Dios qué más han hecho: Que si les han puesto 4-*4 en las pezuñas o, a lo mejor, el señor obispo les ha echado unos sermones sobre el amor (limitado, ojo) entre bestias y hombres.
¿Y por qué había que cambiar nada del encierro?
Si tan importante es actuar “En aras de la seguridad”, les propongo un cambio más, que lleven a los toros en camiones. Así, la seguridad aumenta un 100%.
Lo que no se puede pretender es nadar y guardar la ropa. Si queremos seguridad: camiones para los toros. Y si queremos seguir siendo la principal fiesta del mundo: se deja como está. Si en época de los romanos, a los leones, en lugar de cristianos les hubieran echado unas salchichas oscar mayer, no habría habido romano que pagara la entrada para el Circo. Se habrían quedado solazándose en las termas tan ricamente.
Vale, que igual es un poco exagerado, que no se trata únicamente del espectáculo, hay una tradición detrás. Pero entonces, razón de más para no cambiar nada.
A ver, que no se trata de que las ristras de las vísceras vikingas cuelguen del cableado de Estafeta. Pero tampoco se puede convertir en algo tan aburrido como la retransmisión de una procesión de semana santa.
Así que, lo dicho; por dios, si los australianos quieren fuente de navarrería, se la ponemos el doble de alta si es preciso. Angelicos.
Y si hacemos un encierro, lo hacemos en condiciones. Y no la cuchipanda de vacas mansas de este año.
martes, 8 de julio de 2008
Investigadores

Y ahí estaba yo. Tan ricamente. Disfrutando de los últimos días de mi trigésimoequis cumpleaños y ya bien cerca de mi trigésimoequismásuno. Sin hacer daño a nadie. Sin arruinarme en psicólogos por la alargada e inquietante sombra de los cuarenta, allá en el horizonte. Haciéndole la autopsia a un pollo asado y dispuesto a verme el documental de turno sobre una panda de ñuses y seres bovinos varios que nunca llegarán a la treintena de una pieza, solo para darme el placer de verlos devorados por el león del sherenguetti de turno. Con un ojo vago y el otro poniendo el cartel de “indisposición momentánea, volvemos en un rato”. Tan ricamente, vamos. Hasta que llegaron los Putos Investigadores. Joder, pero qué les he hecho yo a estos tíos?. Alguna vez me habéis visto pegar a un investigador?. Sin causa justificada, digo. Pues, en cambio, ellos no tienen pasatiempo más jocoso que indigestarme los últimos bocados del muslo de pollo.
El final del Telediario. Es donde los presentadores aflojan el rictus tras un telediario generoso en muertos en inundaciones, euribores cabrones, y maltratos varios. Y les sale esa sonrisilla bobalicona. Es el momento de las noticias sociales. La Elena Resano, con gesto juguetón, nos suelta: “ los Investigadores (mayúsculas) han descubierto que el reloj biológico también hace estragos en los varones” Pone cara de estar pensando “ ahí os jodéis, maduritos”.
La siguiente imagen es la de la Investigadora: Tiene gafas (todos los investigadores tienen gafas, aunque no las necesiten), es fea (todos los investigadores son feos, que no os engañen las series), con esa cara acartonada y blanquecina de quienes pasan horas incrustando el ojo en el microscopio. Habla como el Oráculo, con la seguridad de un cura hablando de Dios. El siguiente minuto y medio escupe todos lo males apocalípticos que padecemos o habremos de padecer en breve los treintañeros: Tripas prominentes, calvas saharianas, pelos en partes insospechadas del cuerpo, carnes con la densidad del blandiblú. Pero es en la cosa sexual, donde abre los ojos y se relame de gusto en nuestras desgracias: eyaculación precoz, penes con la dureza de un plátano al que han dejado al sol tres días. Y añade: “Pero aún peor: espermatozoides vagos, enfermizos, con las colas tan juguetonas como las lápidas de un cementerio” . Imagino campos devastados con espermatozoides muertos o agonizantes, un panorama desolador, como un diccionario por el que hubiera pasado la ministra Aído.
Y sonríe satisfecha la cabrona con sus conclusiones inapelables. Y yo ahí con mi muslo de pollo congelado entre mis dedos, visualizando las epidemias que en cuestión de horas voy a empezar a padecer y haciendo apuestas sobre cuál de ellas será causa de mi defunción. Probablemente, la señora investigadora sea una fan psicópata de “La fuga de Logan”, aquella serie donde se cargaban a la peña al cumplir los treinta.
Y por qué no me dejará tranquilo la tía esa y los investigadores en general? No podían hacer estudios sobre la intensidad del mordisco de sus ladillas? O descubrir una ley que haga inversamente proporcional el sudor que chorrean sus cerebros y la distancia de sus parejas en la cama?. Hace poco se oían por la radio los nuevos estudios de sesudos investigadores. Esos estudios afirmaban que, tras estudiar con fruición la serie, habían llegado a la conclusión de que el campo de fútbol de Oliver y Benji tendría que medir 6.378 kilómetros de largo para que fueran posibles pases y carreras. Otro estudio afirma que calculando la distancia del pueblo que salía detrás de Heidi, su columpio debía medir 20,20 metros de alto.
http://www.youtube.com/watch?v=HXW31ZyorVA
http://forum.lawebdefisica.com/showthread.php?t=1477
Ese es el tipo de cosas que deberían estar estudiando y dejar tranquilos a los treintañeros con nuestras cosas. Todo el mundo sabe que las mayores mentiras empiezan con el epígrafe “ estudios recientes afirman…” o “se ha descubierto recientemente”.
Y ya nos estamos cansando de ver veinteañeros imberbes y sin sustancia copando los puestos punteros en los deportes, donde a los treinta estás en el asilo, en el cine, en los anuncios, en los trabajos. Ya podéis temblar veinteañeros, que un día de estos los de treinta nos vamos a sublevar contra vuestras hormonadas personas. Claro que para entonces, ya tendréis treinta vosotros…..
En fin, por el momento, no haré caso de la petición del Sindicato Unido de mis espermatozoides que piden demanda judicial contra la señora Investigadora por injurias y calumnias. Pero, por Dios, déjennos tranquilos, señores investigadores. A lo mejor podéis estudiar la fuerza de los pechos de Afrodita A. O una fórmula para calcular las arrugas de los calcetines de punto. Así estáis entretenidos.
En fin, por el momento, no haré caso de la petición del Sindicato Unido de mis espermatozoides que piden demanda judicial contra la señora Investigadora por injurias y calumnias. Pero, por Dios, déjennos tranquilos, señores investigadores. A lo mejor podéis estudiar la fuerza de los pechos de Afrodita A. O una fórmula para calcular las arrugas de los calcetines de punto. Así estáis entretenidos.
miércoles, 18 de junio de 2008
Publicaciones
A mis treintaytantos años he visto cosas que ningún ser humano debería haber visto, he oído cosas a través de los muros de mi dormitorio que nadie debería haber escuchado, he probado platos que ningún ente con boca debería haber probado y he visto series que ningún cineasta debería haber perpetrado nunca.Y, a pesar de todo ello, sigo siendo un tío bastante impasible. Mis amigos dicen que, en un primer contacto, parezco un tío frío, seco, circunspecto, y de poblado unicejo permanentemente fruncido. Luego ya, cuando se me conoce bien y me abro… es mucho peor.
Pero a lo que iba; los que no me conocen mucho dicen que soy un tío serio. De esa opinión era hasta ahora mi médico. Hasta el pasado lunes. Pero es que no pude contenerme. No soy yo un asiduo de las consultas de los galenos. De hecho, siempre que puedo acudo a los comprimidos caseros de ajo y agua y hasta al madero en la boca cuando duele. Pero bueno; mis males en la rodilla me llevan últimamente a frecuentar a esos tipos de bata blanca y letra ilegible.
Y hete aquí que me hallaba contándole de mis males y disloques cuando la vi. Estaba en un revistero colgado de la pared. Asomaba medio cuerpo pero su título se veía perfectamente legible. Era una revista periódica, de estas que suelen crecer en las consultas médicas como parte del mobiliario. Pero ésta era genial; sus autores, más duchos en conocimientos intestinales que en artes publicitarias no se habían andado con rodeos con el título: La revista se llama “Diarreas y Vómitos”. Primero, me brotó una sonrisilla en la cara, luego me empezaron a dar espasmos en las costillas mientras la cara se me iba desencajando y, finalmente, me empecé a descojonar a dos carrillos. Dios santo, cómo puede haber una revista seria que se llame “diarreas y vómitos”. Dios, necesito un ejemplar, saber de qué habla, qué artículos tiene, qué fotos.
Me imaginé a mi médica esperando ansiosa el siguiente número, con los artículos “diagnóstico de los tropezones más comunes”, "vómito o diarrea: una elección complicada, tú decides” , “la fabada, las judías verdes y yo: una historia acuosa” o mejor aún “cuando tu novio te dice, “cariño, me voy” a lo mejor no es lo que piensas” .
Claro está, no queda muy convincente partirte el culo mientras le cuentas tus físicas aflicciones a la señora doctora. No le confesé a la susodicha la causa de mi risión compulsiva. Sólo aludí a que me había acordado de algo. Tras acordar con ella un comprimido de Arcoxia cada 24 horas acabé como pude la consulta. Pero leí en su cara que mi credibilidad y mi imagen de tío sólido se había ido al garete. Pero la culpa es suya, cómo se puede exhibir impúdicamente una suscripción de “Diarreas y vómitos” y querer que la gente no se inmute. Uno puede ser de piedra. Pero tiene unos límites.
Hubo un tiempo en que me dio por comprar el número 1 de esas publicaciones de cualquier cosa que brotaban como setas en los kioskos hacia septiembre. Total, casi te los regalaban. Recuerdo uno sobre catástrofes navales, donde el cronista se deleitaba jocoso del húmedo y aciago destino de los pasajeros de los futuros pecios. A mi me maravillaba que hubiera gente que comprara esas cosas (ojo, yo sólo el número 1).
Pero la revista o publicación periódica mejor que ha existido ha sido, sin duda: "noticias del mundo", donde se narraba con una pulcra honestidad y rigurosa profesionalidad periodística las noticias más relevantes del mundo. Os dejo una portada. No tengo palabras.
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